miércoles, 11 de marzo de 2009

CUMBRES BORRASCOSAS

"...La señora, en aquel instante, hablaba acaloradamente. Heathcliff estaba junto a la ventana, algo acobardado, al parecer, por los reproches de Catalina. Fue el primero en ver al señor, y le hizo un gesto para que callase.
Ella le obedeció inmediatamente.
-¿Qué es esto? -preguntó Linton dirigiéndose a ella-. ¿Qué idea tienes del decoro para permanecer aquí después de lo que te ha dicho ese miserable? Tal vez no das importancia a sus palabras porque estás acostumbrada a su clase de conversación. Pero yo no lo estoy ni quiero estarlo.
-¿Has estado escuchando a la puerta Eduardo? -preguntó ella en tono calculadamente frío, a fin de provocar a su esposo, mostrándole a la vez su desprecio.
Heafficliff, al oír hablar a Eduardo, había levantado la vista, y ahora, al hablar Catalina, soltó la
carcajada, con el propósito de que Linton reparara en él. Y lo consiguió, pero no que Eduardo perdiera el dominio de sí mismo.
-Hasta hoy le he soportado a usted, señor -pronunció mi amo serenamente-. No porque desconociera su miserable carácter, sino porque creía que no toda la culpa de tenerlo era suya. Y también porque Catalina deseaba conservar su amistad. Pero si accedí a ello, no pienso continuar obrando como hasta ahora. Su sola presencia es un veneno moral capaz de contagiar al ser más virtuoso. Por tanto, y para evitar más graves consecuencias, le prohibo desde hoy que vuelva a poner los pies en esta casa y le exijo que salga de ella inmediatamente. Si tarda en hacerlo más de tres minutos, saldrá de un modo ignominioso: a viva fuerza.
-Catalina, tu corderito me amenaza como un toro. Está exponiéndose a tener un tropezón con mis puños.
¡Por Dios, señor Linton, que siento de veras que no tenga usted ni un mal puñetazo!
El amo miró hacia el pasillo y me hizo una seña para que fuese a llamar a los criados. No quería, sin duda, exponerse a un choque directo. Obedecí. Pero la señora, dándose cuenta, me siguió, y, al ir yo a llamarles, me empujó, me apartó y cerró la puerta con llave.
-¡Magnífico procedimiento! -dijo como contestando a la irritada y asombrada mirada que le dirigió su marido-. Si no tienes valor para combatir con él, preséntale tus excusas o date por vencido. Será tu justo castigo por afectar una valentía que no tienes. ¡Antes me tragare la llave que entregártela! Así recompensais mis bondades los dos. Mi benevolencia hacia el débil carácter de uno y el mal carácter de otro, la pagáis así. Estaba defendiéndolos a ti y a tu hermana, Eduardo... ¡Ojalá te azote Heathcliff hasta tundirte, ya que has pensado tan mal de mí!
Eduardo trató de arrancar la llave de Catalina, pero ella la arrojó al fuego, y él, asaltado de un temblor nervioso, y después de hacer esfuerzos sobrehumanos para dominarse, angustiado y humillado, hubo de dejarse caer en una silla, tapándose la cara con las manos.

-¡Oh, cielos! En los antiguos tiempos este suceso habría valido para que te armaran caballero... -exclamó la señora . Estamos vencidos... Tan capaz sería Heathcliff ahora de alzar un dedo contra ti, como un rey de enviar su ejército contra una madriguera de ratones. Levántate, hombre, que nadie te va a herir... No, no eres un cordero, sino una liebre...
-¡Goza en paz de este cobarde que tiene la sangre de horchata! -dijo su amigo-. Te felicito por tu
elección. ¿De modo que me dejaste por un pobre diablo como éste? No le daré de puñetazos, pero me complacerá pegarle un puntapié. Y ¿qué hace? ¿Está llorando o se ha desmayado del susto?
Se acercó a Linton y empujó la silla en que éste estaba sentado. Hubiese hecho mejor en mantenerse a distancia. Mi amo se levantó y le asestó en plena garganta un golpe capaz de derribar al hombre mas vigoroso. Durante un minuto, Heathcliff quedó sin respiración. El señor Linton, entretanto, salió al patio por la puerta de escape y se dirigió hacia la entrada principal.
-¿Ves? ¡Se acabaron tus visitas! -chilló Catalina-. ¡Vete inmediatamente! Eduardo volverá con dos pistolas y media docena de criados. Si nos ha oído, no nos perdonará jamás. ¡Qué mala pasada me has jugado, Heathcliff! Vete, vete. No quiero verte en la situación en que ha estado Eduardo antes..."

ñ
y
y
Fragmento de "Cumbres Borrascosas" de Emily Brontë
--
(Me gusto mucho esta historia, es una atrapante y trágica historia de amor )

10 comentarios:

Alejandro dijo...

1) Yo te ofrecí contarte el final... pero tú siempre contrariándome.

2) Viste? Hay mucha acción. Lo tuyo son novelas de forajidos y cowboys salvajes.

3) Aquí, Catalina = Concha

4) La narración... magnífica. Qué gran pluma para atribuir acción a los personajes.

Alejandro dijo...

Aunque supongo que éstas son las cosas que leen las mujeres "seductoras y románticas" XD

Anto dijo...

Eduardo es un amor y Catalina es una idiota ¬¬

Jajjaja
Y Heathcliff es más malo q Chuck de Gossip Girl jajajajaja

mi vaca y yo dijo...

lO copiaste y pegaste, me imagino XD

Paul!ta dijo...

Oosea, me acabo de dar cuenta que no estoy en tu lista de blogs..
wass rong men??
du iu buant tu fait uid mi?

mira que ahora que mi profesora de ingles del liceo me enseña a hablar como nunca oí, estoy re políglota

Vikk. dijo...

ahhh no se no lei. me niego a leer libros qe mucha gente lee. me gusta leer esos qe nadie lee hahaha. en fin. soi fanatica de Isabel Allende (L) bue...para loq e soi yo leyendo soi fanatica ley 3 libros i mire dos pelis absadas en novelas suyas. es un total de 5 hisotorias. DEMASIADO.


fin


i adore u .♥

Princesa Juana dijo...

No lo leí, pòrque todavía no llegue a esa parte, pero se esta poniendo muy interesante.

show girl dijo...

no lo lei, es recomendable? me encanta este tipo de historia jaja, pero por lo visto parece bastante interesante!

Anto dijo...

No te preocupes, cuando yo empiece la facu también me voy a colgar como la mejor seguro. jajaja
Un beso, suerte!

noe dijo...

que linda foto de titulo! un beso